top of page

El Puente de San Telmo: mucho más que unos toldos

  • Foto del escritor: Amparo Graciani
    Amparo Graciani
  • hace 4 días
  • 5 min de lectura

Actualizado: hace 3 días

Una obra maestra de la ingeniería española que Sevilla debería reconocer y proteger como parte del legado de la Exposición Iberoamericana y no convertirlo en un instrumento de control de la opinión pública a través de la censura de prensa


Amparo Graciani


 

Mientras Sevilla debate estos días sobre el retraso en la instalación de los toldos previstos sobre el Puente de San Telmo, hace tan solo unos días pasó desapercibida una efeméride que debería ocupar un lugar destacado en la memoria de la ciudad: el 17 de agosto de 1931, se inauguraba este puente, una obra capital de la ingeniería española del siglo XX y una de las realizaciones más brillantes de José Eugenio Ribera, uno de los grandes ingenieros de puentes de nuestro país.


El verdadero problema, sin embargo, no reside en la demora de los toldos, sino en la ausencia de un debate sobre el valor patrimonial del puente y sobre la conveniencia de alterar permanentemente su percepción arquitectónica y paisajística. Y hay una segunda cuestión aún más preocupante: la ligereza con la que se desarrolla una intervención que, según parece, ni siquiera ha sido sometida al análisis de la Comisión Provincial de Patrimonio.


Preparación de las pruebas de carga del Puente de San Telmo. 13.08.1931 (Fuente: Los puentes sobre el Guadalquivir en Sevilla. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, 1999, p. 130).



Sevilla necesita adaptarse a un clima cada vez más extremo, pero eso no significa que todas las soluciones sean compatibles con todos los lugares. En una ciudad histórica, edificios, paisajes e infraestructuras no pueden tratarse como simples soportes funcionales: cada intervención debe atender a sus valores específicos.


La misma Sevilla que no permitiría entoldar el Puente de Triana —símbolo de la introducción de la construcción en hierro en la ciudad— permanece impasible ante una actuación semejante en San Telmo, pese a que, como el de Isabel II, este constituye un importante eslabón en la historia de nuestros puentes.


En una ciudad que aún no reconoce plenamente que las grandes obras de ingeniería forman parte de su identidad urbana, el Puente de San Telmo sigue sin ocupar en el imaginario patrimonial sevillano el lugar que merece. Simboliza la llegada de la ingeniería moderna y del hormigón armado a Sevilla y una nueva concepción constructiva, y resulta fundamental para comprender la transformación urbana vinculada a la Exposición Iberoamericana y prolongada durante las décadas centrales del siglo XX. Fue, además, una gran puerta de entrada a la Sevilla moderna: impulsó el crecimiento hacia Los Remedios, articuló el eje de la actual avenida de la República Argentina y mejoró las comunicaciones con Huelva, Cádiz, Extremadura y Portugal.


Y aquí aparece la primera gran incongruencia. Mientras el alcalde lamenta la falta de apoyos estatales para el centenario de la Exposición —argumento con el que parece justificar su inacción—, tampoco atiende debidamente a lo que sí está en manos del Ayuntamiento. Como ya ocurrió hace apenas unos meses con el centenario del Plus Ultra, de relevancia nacional e internacional, Sevilla vuelve a perder una oportunidad: incorporar al relato patrimonial del certamen una de sus expresiones más evidentes de modernidad, mientras repite que pretende conmemorarlo mirando al futuro.


En el caso del Puente de San Telmo, la contradicción es aún mayor: no solo se omite su valor en el relato del 29, sino que se altera la percepción paisajística de su entorno, que la ciudad había preservado incluso tras transformar, en 1964-65, su tramo central, originalmente móvil para permitir el paso de los barcos hasta el muelle del Arenal.


¿De qué patrimonio de la Exposición hablamos, entonces? ¿Qué legado aspira a restaurar nuestro ayuntamiento si no parece capaz de protegerlo en toda su diversidad? ¿Sus expresiones regionalistas —como la Plaza de España, cuyo deterioro también viene agravando— o las que encarnan la modernidad del certamen, como este puente? Porque la Exposición Iberoamericana no fue solo Regionalismo Sevillano: también fue ingeniería, hormigón armado, infraestructuras y modernización urbana. Y el Puente de San Telmo forma parte de ese legado.


Y hay otras cuestiones.


  • ¿Cómo se entiende que, pese a afectar al mismo entorno, la intervención sobre el Puente de San Telmo no haya recibido el mismo análisis patrimonial que la nueva pasarela entre los puentes de San Telmo y Los Remedios que sí fue sometida a la aprobación de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico? Si una pasarela próxima debe analizarse por su impacto patrimonial y paisajístico, ¿cómo puede abordarse sin pasar por la Comisión una intervención que introduce elementos permanentes (las farolas y propia estructura de los toldos) en la percepción de un puente histórico como San Telmo y en el paisaje del Guadalquivir, como ya, en el proceso de montaje, es tan evidente?


  • ¿Impide el incremento presupuestario dedicado a publicidad y promoción municipal (que pagamos todos los sevillanos) que voces autorizadas y censuradas por sus críticas (por muy fundamentadas que estén) reclamen en prensa los que los sevillanos parecen no ver, a pesar de ser de ser conscientes de que día a día recibimos una campaña promocional de un partido, pagada con el dinero de todos?


  • ¿Hay que esperar a las redes sociales para que los sevillanos sean conscientes de las barbaries que se comenten?










Claro que, visto lo ocurrido con Icónica, tampoco resulta tan difícil de entender, considerando que su celebración tampoco cuenta con la preceptiva aprobación de la Comisión Provincial de Patrimonio, a pesar de realizarse en dos espacios protegidos como BIC: la Plaza de España, Monumento, y el Parque de María Luisa, Jardín Histórico, y que viene sucediendo exactamente lo mismo: incumplimiento de la norma, reclamaciones ciudadanas, censura de prensa y autobombo municipal..


El caso del Puente de San Telmo no se reduce, por tanto, a unos toldos; se trata de qué concepto de patrimonio aplica el Ayuntamiento, con qué criterios decide cuándo una intervención merece un análisis patrimonial riguroso y cómo se controla a la opinión pública en beneficio de unos intereses mercantilistas y financiados por todos los sevillanos


Mientras el alcalde reclama al Estado apoyo para el centenario de la Exposición, convendría preguntarse qué hace el Ayuntamiento con aquello que sí depende de él. Trabajar por el certamen no es solo pedir financiación: exige reconocer, incorporar al relato y proteger su patrimonio. El apoyo externo no debería diluir las responsabilidades municipales. También convendría preguntarse cuál es la ciudadanía que se pretende adiestrar haciendo un uso indebido y manipulador de los medios.


La cuestión va mucho más allá de los toldos: está en juego la coherencia entre lo que José Luis Sanz pide para Sevilla y lo que hace con el patrimonio a su cargo y con la libertad de expresión de los ciudadanos de Sevilla.


Sevilla, a 20 de agosto de 2026





Aclaración: Este texto fue escrito originalmente con motivo de la efeméride de la inauguración del Puente de San Telmo, el 17 de agosto de 1931. Posteriormente, con fecha de hoy el texto ha salido a la luz por este canal propio, ampliado con algunas reflexiones sobre la creciente dificultad para que las opiniones críticas tengan presencia en determinados medios de comunicación locales, en un contexto en el que el Ayuntamiento de Sevilla ha triplicado el presupuesto destinado a publicidad y promoción institucional y hace uso de los recursos públicos para ensalzar su propia gestión y para intentar acallar las voces críticas.


Cada sevillano debería hacer una reflexión sobre el uso de recursos públicos —que proceden de todos nosotros— y sobre la necesidad de que su destino no termine condicionando el pluralismo y la diversidad de voces en los medios de comunicación. La publicidad institucional debe servir al interés general y no convertirse, directa o indirectamente, en un instrumento de promoción partidista ni en un factor que limite la presencia de opiniones críticas.



Comentarios


© 2025. By Amparo Graciani. Seville, Spain
Created with 
Wix.com

bottom of page