Carta a Nuria Barrera
- Amparo Graciani
- hace 2 días
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Es importante que personas con tu trayectoria y reconocimiento visibilicen estas prácticas
Amparo Graciani
Querida Nuria,
Quiero comenzar agradeciéndote el detalle de dirigirte a todos los que entiendes que hemos podido resultar "damnificados" por el bloqueo derivado del apoyo que te hemos mostrado ante la mala praxis de Icónica Fest respecto al magnífico cartel de Semana Santa que nos regalaste en 2017 y que ya es parte de nuestro imaginario colectivo. Sabes que estas muestras no son tan habituales como deberían ser y ello las engrandece aún más.
Pero a raíz de lo sucedido contigo, me parece importante que tengas claro algo: muchas de las personas bloqueadas lo hemos sido por manifestarnos en contra de la celebración de Icónica en la Plaza de España, debido a sus irregularidades y a las consecuencias que conlleva. Por tanto, lo ocurrido no tiene que ver contigo. El problema no eres tú. Son ellos.
Lo que has vivido no es, por desgracia, un caso aislado ni especialmente excepcional dentro de lo que muchos llevamos tiempo denunciando. El número de personas bloqueadas evidencia que nos perciben como un obstáculo para su estrategia de marketing. Y eso ocurre, precisamente, porque estamos atentos, porque analizamos sus métodos y porque cuestionamos sus argumentos.
En lo personal, lejos de incomodarme, considero casi un honor haber sido bloqueada por Icónica. No me preocupan los números ni los seguidores, ni tengo interés en interactuar con quien no actúa con transparencia y desde el respeto al patrimonio, al medioambiente o a los vecinos.
Más allá de esto, resulta preocupante el estilo y las formas de quienes lideran este proyecto. La arrogancia y la prepotencia no son valores que representen a una ciudad como Sevilla, por mucho que se intenten disfrazar con una imagen pública cuidada o con el respaldo del poder económico. El dinero no legitima ni otorga autenticidad. Y desde luego, ni los valores ni el estilo se compran.
Ten por seguro que las voces críticas no les resultan indiferentes. Al contrario: les preocupan. Y por eso reaccionan como lo hacen.
Por eso también es importante que personas con tu trayectoria y reconocimiento visibilicen estas prácticas. Porque, lamentablemente, las administraciones y muchas instituciones optan por mirar hacia otro lado. A esto se suma el papel de buena parte de los medios de comunicación, que actúan como patrocinadores o alinean sus discursos —y sus silencios— con intereses económicos.
En este contexto, es la sociedad civil la que está defendiendo activamente sus derechos y su patrimonio. La implicación política, siendo honestos, es mínima, con excepciones muy concretas.
Tu caso ha servido para poner el foco en la habitual falta de respeto a la propiedad intelectual y artística pero también en el problema de la Plaza de España. Y eso es valioso.
Gracias por la claridad de tu posicionamiento inicial, aunque me temo que la fórmula de actuar indebidamente y pedir disculpas no es la válida y darla por buena seguirá incitando a la infracción.
Gracias también a todas las personas que han alzado la voz en defensa de tus derechos de autor. Como investigadora que veo mis textos plagiados con excesiva frecuencia, considero que es inadmisible y los autores debemos denunciar estas malas praxis, especialmente porque los comunicadores desconocen los límites jurídicos del uso de la producción intelectual y artística. Si hacen negocio con nuestros trabajos, no deberíamos conformarnos con una disculpa y un "no volverá a ocurrir", porque volverá a pasar. A otro, pero pasará. Somos así en esta ciudad. La denuncia, lo tengo claro, es la mejor alternativa.
Ojalá quienes han sido tan lúcidos en relación a tu obra sean capaces de aplicar la misma vara de medir a la producción intelectual de los investigadores.
Con toda mi admiración, afecto y gratitud, te mando un saludo. Amparo Graciani
Sevilla, a 1 de mayo de 2026



Gracias por tus lúcidos y acertados comentarios