Durante demasiado tiempo se ha educado más para obedecer que para construir ciudadanía Amparo Graciani No sé cuál es la solución definitiva al deterioro social que contemplamos cada día. Desconfío de quienes aseguran poseer recetas mágicas para arreglar sociedades complejas, heridas por décadas de conformismo, clientelismo y degradación institucional. Tampoco creo que exista una ley milagrosa, un partido providencial o un líder capaz de corregir por sí solo una cultura cívica